martes, 9 de agosto de 2011

¡Marditos roedores!


Pirelli lleva confeccionando neumáticos desde 1872, y es el actual proveedor único para el Campeonato F1 de la FIA, sustituyendo en tales monopolísticas faenas a la nipona Bridgestone.

Hecho el somero apunte introductorio, confieso que he estado a punto de titular esta entrada con un retórico ¿Víctima o villana? que me habría facilitado el asunto que pretendo abordar, aunque me he decantado finalmente por la coletilla que usaba el gato Jinks cuando mordía el polvo para referirse a los ratones Pixie y Dixie, en aquellas tardes de mi infancia que aún retienen su sabor a pan y chocolate Chobil, porque no puedo evitar quitarme el sombrero ante el enorme trabajo que está realizando la milanesa, pero tampoco exclamar el ¡cagon to me cago! made in Charly Barazal, cada vez que sopeso el enorme daño que está haciendo a nuestro modelo de competición, tanto pundonor como el que demuestran en cuanto pueden las hordas de Paul Hembery.

Alguno me dirá que me he vuelto gilipollas con un argumento tan desequilibrado y bipolar, pero lo cierto es que en un mundo que destila verdades y sentencias a tutiplén, incluso me siento sano y vivo de narices, enarbolando en público una de las muchas incoherencias que me adornan, pues el caso es que en este tema en concreto, creo a pie juntillas que lo que pasa es que Pirelli ha desbordado incluso las expectativas que depositó en ella esa cuna de la mediocridad que conocemos como Federation Internationale de l'Automobile.

El universo de los neumáticos es complejo de narices, y el que atañe a los de competición, aún lo es más. Si hay dudas sobre lo que digo bastará acercarse a las dos exposiciones que hizo hace tiempo Felipe J. Blas en su blog [1, y 2], para comprender que nos enfrentamos a un asunto cuya complejidad reside, precisamente, en la multitud de variables que tiene que atender, y que se ve afectado tanto por los valores mecánicos del vehículo, como por las condicionantes que surgen del modo de conducción de los pilotos, el ambiente y el tipo de asfalto sobre el que tienen que trabajar las gomas.

Lógicamente, con lo mostrado hasta el momento por la firma italiana, habría que ser idiota para cuestionar que Pirelli está intentando solventar con sobresaliente su papel en la moderna F1, como hiciera antaño en las épocas en que intervino en la máxima categoría de la competición, pero habría que serlo aún más para negar que su contribución está amparando un escenario que ha tocado techo, y que ha hecho recaer sobre los compuestos la responsabilidad que antes atañía al diseño y la mecánica de los monoplazas, sin que de momento se note demasiado, de puntillas, resolviendo en positivo paridas como el KERS o el DRS, pero convirtiendo en agua de borrajas el señuelo que tendió la FIA en 2008, que se implantó al año siguiente para reducir la importancia extrema de la aerodinámica, y que tres años después ha parido un monstruo al que no hay manera de parar.

Mal que nos pese, la aerodinámica suplía antes las prestaciones mecánicas y ahora lo sigue haciendo pero además, con el apoyo explícito de unos neumáticos que funcionan de maravilla. Sigue estando ahí, omnipresente, engullidora, fagocitadora, a pesar de que a Pirelli, honestamente, tengamos que darle un 10...

Lo dicho, ¡marditos roedores!

3 comentarios:

Carlos Castellá dijo...

Muy buena dicotomía. Con lo facil que sería limitar la aerodinámica y devolver el protagonismo a la mecánica...

Tadeo dijo...

Hola a todos

Maese me lo ha quitado de la boca, pero si fuera así, ¿como manipularían el espectáculo? Necesitan normas absurdas y que se fuerce a cambiar las cosas continuamente para poder ir manejado como ellos quieran, o como D. Dinero les diga.

Del texto me quedo con una parte que resume lo que está pasando ahora mismo con esto de las carreras de los coches de colores:

"... su contribución está amparando un escenario que ha tocado techo, y que ha hecho recaer sobre los compuestos la responsabilidad que antes atañía al diseño y la mecánica de los monoplazas..."

Es lo mismo que ha escrito Castellá pero en portugalense o portugaluno, que ya es decir...

Saludos

Jose Tellaetxe Isusi [Orroe] dijo...

Buenas noches.

Maese Carlos ;) Tan fácil como para sospechar que no se quiere abordar ese camino por mucho que se diga lo contrario ;)

Tadeo ;) No creo que haya tanto una necesidad de controlar el espectáculo como de proteger una industria, la británica, que perdería muchos enteros sin la vitola de excelencia que le otorga de la F1, FIA, FOTA y FOM mediante :)

Y es idioma «portugalujo» o «jarrillero», Tadeo XDDDDD

Un abrazote

Jose