viernes, 24 de noviembre de 2017

No, no lo compro [06-04-2016]


Vuelve con fuerza la posibilidad de un Sauber-Alfa Romeo a nuestra actualidad y pienso si no será porque en breve abrimos la silly season más larga del año, o ya la hemos abierto, quién sabe. Al hilo, en abril de 2016 escribía sobre este mismo asunto en PlanetaDeporte. Monisha Kaltenborn se había ausentado del GP de Bahrein, precisaba de algo más que conversaciones entre Hinwil y Sergio Marchionne para salvar a la suiza. El caso es que encontrado el dinero, Longbow Finance (Tetra Laval Int.) también iba a suponer la puntilla para la capitana de Sauber. Veremos como termina todo ahora...


La sola idea de que Sauber pudiese acabar siendo Alfa Romeo en 2017 me produce repelús, lo admito.

Por un lado, el maltrato en lo deportivo al que ha sido sometida la de Milán desde que fuese absorbida por la turinesa FIAT, en especial bajo el mandato de don Sergio Marchionne, me pone en guardia ante este tipo de cosas, qué queréis que os diga. Por otro, como buen aficionado aspiro a que Sauber resuelva sus problemas económicos de una manera más elegante que convirtiéndose en una franquicia, entre otras cosas porque su nombre merece al menos el mismo trato que ha dado Bernie Ecclestone a Renault.

Pero a lo que vamos. La escasez de noticias de lo nuestro es de tal calibre, que los portales de noticias y medios de comunicación que se dicen especializados compran cualquier cosa. La última adquisición, como sabemos a estas horas, apunta a que Sauber se podría convertir en Alfa Romeo para el año que viene en base a que la de Hinwil las está pasando canutas y a que el logo de la italiana apareció decorando los laterales del Ferrari F15T de la temporada pasada.

Hay más, obviamente. Marchionne ha jugado públicamente con la idea de que Alfa vuelva a la competición y por todo lo alto, por ejemplo. Kaltenborn se ha ausentado de Bahrein. Y anda por ahí esa otra historia de que una misma unidad de potencia se puede llamar Renault en los RS16 de La Régie y TAG Heuer en los monoplazas de Red Bull…

A partir de todos estos ingredientes, un juntaletras ha dado por hecho el matrimonio, una cosa ha llevado a la otra, pero como nadie lo remedie pronto, corremos el riesgo de asistir a un nuevo «Aston Martin compra Force India» en versión latina y centro europea.

Puedo equivocarme, a veces lo hago, y sinceramente os lo digo: ya me fastidiaría, pero esta entente Alfa Romeo/Sauber no tiene pies ni cabeza.

Los problemas de la suiza vienen de lejos. Hace ya muchas temporadas que se apuntaba a que la carencia de patrocinadores podía acarrearla serios problemas, y lo cierto es que desde el desligue de BMW (finales de 2009), Sauber ha estado jugando con fuego.

La actividad es cara, extremadamente cara, y si bien ha supuesto un estupendo colchón de aire la incorporación de Banco do Brasil gracias a la presencia de Felipe Nasr en la de Hinwil, se ve que no ha sido suficiente. Hace falta más y Monisha ha ido a buscarlo, obligándose a ausentarse en Bahrein. Honestamente lo digo: yo tiraría de este hilo en vez del de Alfa Romeo.

Cuando a finales de 2015 se comentaba que Haas lucharía con Manor, fuimos muy pocos los que aventuramos que el equipo al que iba a hacer la cusqui la americana iba a ser Sauber. La supuesta escudería B de Ferrari siempre se ha destacado por ser lo más independiente posible, tanto es así que desde 2010 hasta 2015, fecha en que se incorpora Banco do Brasil como patrocinador principal, ha navegado en el mundial sin apenas publicidad.

En el caso de un posible desembarco de Alfa Romeo en la máxima competición, habría sido sumamente sencillo para FIAT haber dado muestras de sus propósitos sobre la carrocería de los coches suizos. No ha sido el caso, obviamente. Marchionne prefería seguir jugando con las ilusiones de los alfistas sobre los Ferrari y en formato pequeño. Ni siquiera se ha aprovechado la ocasión que brindaba la incorporación de Haas para trastear con la idea que está manejando en la actualidad Milton Keynes con la denominación de su propulsor.

Haas/Alfa Romeo… Suena incluso bonito.

No, no lo compro. Alfa Romeo por un parte y Sauber por otra, merecen mucho más que una posible solución de compromiso.

Os leo.

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