sábado, 17 de febrero de 2018

Caballero Pedro


Mi amigo Guillermo vive y trabaja en el condado de Surrey (Inglaterra), y cuando hacemos una de Skype o charlamos por teléfono, siempre aprovecha la mínima para sacarme a colación que hay que trasladar a nuestra Casa Real, y a la mayor brevedad posible, la imperiosa necesidad de crear algo parecido a la Orden del Imperio Británico (The Most Excellent Order of the British Empire), en versión española, of course!

Desconociendo si disponemos de algo parecido, lo confieso, hablé con él el martes pasado y me dio por mirar en Wikipedia en qué consiste tanto apremio, y la verdad, me quedé flipado: «La Orden está limitada a 100 en la clase Gran Cruz, y comprende aproximadamente 845 Caballeros Comendadores y 8960 Comendadores. No hay límites para las otras clases, pero solo se pueden nombrar 858 Oficiales y 1464 Miembros por año.» Haceros cuenta de para cuánto da eso...

La verdad es que produce mucha pena que Marc Gené, por ejemplo, no pase de ser el tipo que afirma por televisión que Ferrari está a 3 décimas de Mercedes AMG sea cual sea el Gran Premio que se dispute o la temporada que toque; o que la mayoría de la gente se encoja de hombros si mencionas nombres como Jesús Pareja, Tomás Saldaña o José María Juncadella relacionándolos con el mundo de la Resistencia.

Godía, De Portago, Creus, González-Pola, Jover, son apellidos que por quedar lejos pueden causar asombro, casi como Zanini o Serviá padre, pero no parece muy de recibo que teniendo tanta historia detrás seamos tan ilusos como para aceptar sin renegarnos tanto así, que no tenemos nombre en el motorsport cuando de lo que carecemos es de una Orden que de visibilidad a nuestra gente.

Ángel Nieto podría estar esperando tranquilamente a recibir un Príncipe de Asturias del Deporte siendo Caballero, al no serlo, resulta bastante insultante mantener al zamorano en cola de espera, no sé si me entendéis. Disponemos de tanta gente reseñable en el deporte de las dos y cuatro ruedas que merecería un título de estas características, que produce bastante vergüenza tener que andar reclamándolo a estas alturas de la película.

Guillermo tiene más razón que un santo, pena que tenga que dársela ahora que se me ha ocurrido pasar por Wikipedia. No, no parece muy justo que Gran Bretaña disponga en la actualidad de más de 15.000 señalados por Su Majestad, y aquí, en España, no haya manera de que alguien dé valor por su auténtico significado a Soler-Roig, Zapico, Villota, Tormo, Aspar y cientos más de deportistas del motor...

O disparamos muy alto o nos pegamos un tiro en el pie, no parece haber término medio. 

Lo de Marc es sangrante. ¡Joder, es nuestra primera victoria en Le Mans!, y además es hermano de Jordi, piloto de Minardi y Williams, un tipo importante en Ferrari...

Sé que me dejo a muchos, pero no me enredo porque me conozco. Hoy, sábado, instante fronterizo en que la mayoría de gurúes de lo nuestro andan pillando sitio para ver cómo se lo montan en mayo para decir ¡ya lo dije!, me da una pena tremenda que los british nos estén ganado por puta vagancia y por simple y llana negligencia, las madrastras de la incultura.

Tenemos herencia. Héroes grandes y chiquitos. Tenemos todos los ingredientes como para sacar pecho, pero no disponemos de algo parecido a la Orden del Imperio Británico y así, Pedro, el protagonista de esta entrada, sigue siendo un cenizo, un individuo al que se le hiere constantemente porque a lo peor forma parte del equipo de Antonio Lobato en Movistar+.

Somos idiotas, muy idiotas. Cuando el dedo señala a la luna miramos el dedo, no la luminaria que pone luz a nuestras noches. Pedro Martínez de la Rosa hace al menos una década que sería Caballero de la Orden Británica... de haber nacido en Inglaterra, claro.

Os leo.

No hay comentarios: