sábado, 10 de diciembre de 2016

Pascal el improbable


Me enternece comprobar, una vez más, que si fuese por los hombres de ciencia que abundan en las RR.SS., nuestros antepasados jamás se habrían bajado del árbol en que vivían, procreaban y comían fruta, para alzarse en la estepa sobre sus cuartos traseros, colocando la cabeza en una posición para la que no estaba diseñada, desde donde mirar definitivamente al horizonte con ojos traviesos...

Me enternece, sí, tener que recordarle a alguien que afirma en Twitter que ahora hay que leer a filósofos para hablar de ciencia, que Richard Feynman, Kip Thorne o Benoît Mandelbrot son científicos que se hacen preguntas, que se las hicieron, que han basado su comprensión del mundo y sus descubrimientos en los campos de la física y las matemáticas, precisamente en plantearse interrogantes a cada paso que daban, dudando de lo conocido y manteniendo abierta su mente a todo aquello que por improbable que fuera, podía suponer un pasito más en eso que llamamos comprensión de la realidad.

Gomas para novatos


Se ha dado por bueno que la aerodinámica vuelve a cobrar la importancia que oficialmente se le había restado desde 2009 a esta parte, y que el nuevo volumen de los neumáticos es una exigencia del nuevo planteamiento. Pero esto muy bien podría no ser así.

Desde que es proveedor único (2011), Pirelli ha mostrado muchas flaquezas en su producto pero no ha sido hasta 2014 que la hemos visto realmente en apuros. Primero mostrándose excesivamente reservona con su gama, y después, tras el Gran Premio de Bélgica de 2015, inmiscuyéndose en la labor de los equipos y los pilotos con el paraguas de la FIA.

jueves, 8 de diciembre de 2016

Cuarteles de invierno


Que las principales quejas sobre el retorno al calendario del circuito de Le Castellet, aka Paul Ricard, consistan en la penuria o ausencia de instalaciones a mano, pone de relieve que la afición se vuelve áspera o fina según convenga. ¿Van a retransmitir el futuro Gran Premio de Francia? Con eso debería resultarnos suficiente, pues incluso hay pilotos que toman referencias de sus rivales en pista echando un ojo a las pantallas gigantes...

Si soy honesto, os diré que de todo este asunto de que el GP galo vuelva a la máxima disciplina de la competición automovilística, lo que menos me preocupa es si para ver la carrera tendremos que dormir a tomar por el saco del trazado, un suponer, si no hay gradas suficientes o si los accesos son primermundistas o tercermundistas, o, si acaso, habrá que tener a mano botas altas de goma como las que se usaban para sortear el barro que rodeaba Silverstone no hace tanto tiempo.

Mala cosecha [Ferrari]


En Fórmula 1 hay años buenos, malos y peores, y según sea el tipo de lector se escoge la calificación (de calificar, de poner adjetivo) que mejor convenga. En este orden de cosas, mientras existe en Ferrari quien piensa que 2016 no ha estado tan mal y que incluso podía haber sido mejor (sic), la mayoría de tifosi consideramos que ha sido una temporada ramploncilla, mientras el grueso de la afición a esto del motorsport opina que ha sido tan mala que mejor olvidarla.

Supongo que todos tenemos nuestra cuota de razón —el amor, que ciega y atempera los ánimos, y el odio, que los aviva; ya sabéis...—. Lo que no quita que a la hora de valorar a la italiana en su conjunto, un escalofrío recorra mi espalda de tifoso antes de escribir que la campaña 2016 no ha sido, ni de lejos, lo que se esperaba. 

Por los ojos


El reglamento 2017 va tomando forma poco a poco, al menos en lo visual, la parte más atractiva de toda novedad, de lo otro, sólo sabemos que no sabemos nada, como le ocurría al sabio.

En fin, es tempranito y festivo aquí en España. Parece que no se puede pedir más y no vamos a pedirlo, de momento, aunque bien cierto es que dan ganas de solicitar una tregua. Don Sergio Marchionne ha vuelto a hacerlo. Insiste, como Matías Prats en el anuncio, en que Ferrari dará el do de pecho el año que viene. Y no está mal pero sí lo está, no sé si me explico.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

¿Deporte?


Si no fuéramos tan cazurros veríamos inmediatamente lo sintomático que resulta, que, salvo en casos contados con los dedos de la mano, las escuderías de nuestro deporte estén gobernadas por hombres de negocio. El dinero ha sido importante siempre, esto resulta indiscutible, pero antes servía para seguir corriendo, para seguir creando, para seguir soñando, mientras que ahora significa tan sólo especulación pura y dura.

Si no habéis notado la diferencia de planteamiento que expongo en el párrafo de arriba, os recomiendo que casi mejor no sigáis leyendo, porque este texto pretende ir sobre uno de los peores cánceres que nos aquejan como colectivo: el dinero como principio y fin de la actividad.

La Reina [Force India]


Soy el primero en asumir mi desconcierto ante la aplastante demostración de poderío que ha hecho Force India durante esta campaña. Desde hace años me he solido referir a la de Silverstone como «La Reina de la montonera», pero os juro que ni en mis sueños más húmedos podía imaginar que en 2016 se iba a coronar de manera tan contundente.

A buena distancia de Ferrari (398 contra 173 puntos), el cuarto puesto obtenido en el Mundial de Constructores por la india ha venido a corroborar que en Fórmula 1 muchas veces vale más la maña que la fuerza. Los datos están ahí, y si acaso, lo único que podemos hacer es despejar un poco el cuadro, porque desde mi humilde punto de vista, ha sido la inteligente lectura de la temporada la que ha permitido a Force India meterse entre los cuatro primeros clasificados.