sábado, 24 de septiembre de 2016

Enfocando a Lewis


Ahora que se ponía bonito hablar de Lewis Hamilton, da la sensación de que a la peña le ha comido la lengua un gato. 

Nico ha dejado de ser un juguete en las manos del de Tewin en apenas tres carreras, y a los medios británicos les ha entrado hipo, y el eco del hipo anglosajón ha terminado sellando las bocas en nuestro país, así como en otros. Bastó que Hamilton se mostrara incómodo y alicaído en Marina Bay, para que toda su magia desapareciera en un fragmento de instante. Ni hammertime ni pollas, el hijo del viento parece una sombra de sí mismo y han salido los viejos fantasmas desde sus cuarteles de invierno, que hasta el propio Jackie Stewart ha criticado su inadecuada forma de vida.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El austericidio


Por lo general, los planes maestros sólo sirven para alimentar las teorías de la conspiración. Hay planes, obviamente, y, además, de todos los tipos, tamaños y colores, pero rara vez funcionan como cronómetros de la primera letra a la última, por esto mismo soy vitalmente optimista: la perfección no existe, ni siquiera para los malos, y, en consecuencia, siempre hay resquicio para la esperanza.

Me lo habéis leído muchas veces: en Fórmula 1 no se puede estar a misa y repicando. Echando la vista atrás es posible verme criticando el modelo de explotación de forma muy temprana, incluso cuando las ideas del dúo dinámico (Mosley y Ecclestone) ni siquiera amenazaban con llevarnos por delante.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Los privilegios


Mientras la alegre Cofradía de la Sagrada Equidistancia insiste una y otra vez en mirar hacia Ferrari cuando se habla del nuevo modelo de espectáculo que trae Liberty bajo el sobaco —por aquello de que es profundamente injusto que la rossa perciba más dinero que los demás integrantes de la parrilla—, recuerdo por qué dejé de ir a misa los domingos y fiestas de guardar, y por qué me las apaño para hablar con el Altísimo en cuanto su agenda y la mía nos lo permiten.

Privilegios, dicen...

Smell like Varón Dandy


Por muchas vueltas que doy al asunto, no veo cómo Chase Carey va a llevar la Fórmula 1 a un siguiente nivel sin hacer previamente algo con su look.

El estilismo actual de nuestro deporte no pasa por sus mejores momentos y dudo mucho que incluso Lluís Llongueras pudiese hacer algo para devolver la virilidad perdida a la parrilla. No es un tema menor, aunque lo parezca. Carey quiere instalar el negocio en las entrañas de los USA y eso pasa inevitablemente por retocar el airecillo ñoño que han impuesto los gerifaltes británicos desde que cogieron el timón.

miércoles, 21 de septiembre de 2016

El efecto Bianchi


Cuando recordamos a nuestros caídos solemos edulcorar su pérdida machihembrándolos a importantes sucesos que trajeron consigo mejoras en términos de seguridad.  

Murió por algo, nos decimos, como si ese latiguillo nos hiciera olvidar cómo temblamos o cómo lloramos al percibir la oscuridad implacable y densa que alberga ese agujero en el pecho al que nos hicimos acreedores por querer más allá de toda lógica, a un tipo o a una María cualquiera, con los que establecimos vínculos que sólo puede entender un perfecto gilipollas.

martes, 20 de septiembre de 2016

Una suegra llamada Charlie


La teoría dice que los pilotos no pueden estar por encima de las posibilidades de sus vehículos, pero hay días, como el sábado, en que resultaba preferible hacer oídos sordos a esas salmodias y creer que los milagros son posibles, que haberlas haylas, que aún existe espacio para seguir soñando sin que te arruine la esperanza la presencia de una suegra, de cualquier suegra.

Los Toro Rosso comenzaban el fin de semana como un equipo. Lo de Carlos era de Daniil y lo del de Ufá era del madrileño. El progreso común se fue consolidando, y, en calificación —seguramente gracias a las características del trazado de Marina Bay y a la menor presión que impuso Pirelli en las gomas traseras—, Kvyat y Sáinz se pusieron muy por encima de sus respectivos vehículos porque hay momentos en que hay que hacer de tripas corazón, tragarse las lágrimas, y arrear más allá de los límites con tal de hacer que los gurúes muerdan el polvo.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Ayer perdí un jamón


Todo iba bien hasta que Ferrari hizo una de las suyas con Kimi, en ese instante me volví como loco, porque me pasó como el que lleva el vehículo al taller y se encuentra con que el coche de cortesía es un anuncio con cuatro ruedas y le toca hacer de chauffeur del mismo lo que dure la solución de la avería.

¡Joder con algunos favores! Raikkonen no entiende qué sucedió con su último paso por garajes pero Ferrari insiste en que hizo lo adecuado, y aquí se alimenta el debate: ¿lo adecuado para quién? ¡Que se perdió un podio, chavales!