lunes, 16 de enero de 2017

Joseph Turner en Babilonia


Sinceramente, no había que ser muy espabilado para entender a finales de la campaña anterior, que la normativa que íbamos a estrenar en 2014 era un pasado a limpio de la que utilizó la Fórmula 1 de 2009 a 2013.

Las constantes seguían estando ahí: aerodinámica restrictiva con mayor peso de las unidades híbridas. Se habían pulido la metodologia y eliminado las «medidas políticas» que llevaron a Max Mosley a dar paso a los doble difusores con el fin de limitar el poder de Ferrari y Mclaren aunque fuesen contrarios al espíritu de la norma (Newey dixit), pero a cambio, se germinaron una serie de monstruos que han dado lugar a que el apaño haya durado tan sólo tres sesiones.

El equipo de competición [Josep Castañé]


El libro que comparto con vosotros hoy es en cierto modo el contrapunto ideal al que reseñaba el sábado pasado [Conducción en las competiciones (Paul Frère)], ya que si aquel estaba enfocado al conductor, El equipo de competición (CEAC, 1996) lo hace sobre la compleja estructura que le rodea.

A veces da la sensación de que hay que haber visto carreras en el antiguo rocódromo de Piedradura para poder hablar de nuestro deporte, pero basta acercarse a obras como ésta para comprobar que la supuesta complejidad y el evidente secretismo se disipan como por arte de magia, si te pones en las manos adecuadas, por ejemplo, las de Josep Castañé, quien no muestra ningún remilgo en hacer de CSI para diseccionar las carreras sobre pista —es escrupuloso en este punto: su libro va de coches que compiten sobre asfalto—, y acercar así el mundo del motor al aficionado, ingeniero o especialista, que quiere saber qué ocurre ahí dentro.

domingo, 15 de enero de 2017

El último gran héroe


Tranquilos, los boletines de esta tarde confirman que Stirling sigue en pista, recuperando terreno tras batallar unos kilómetros contra una neumonía grave para continuar muriendo de lo que morimos todos a su edad: de vejez, porque es eso lo que lo derribará fatalmente si definitivamente le fallan las fuerzas. Lo demás son pamplinas, corrección política, miedo a llamar las cosas por su nombre. Amén de una forma de encarar la realidad que jamás ha ido con él.

Con 87 años, Moss es un viejo adorable que lucha por seguir disfrutando de esa segunda vida que le regaló la diosa Fortuna un lejano 23 de abril de 1962, cuando disputando la Glover Trophy, estrelló su Lotus 18 disfrazado de 21 y, milagrosamente, salvó la vida para abandonar la competición activa.

La lección de Tamburello


Antes de que fuese modificada tras el fatal accidente sufrido por Ayrton Senna en 1994, Tamburello era uno de los principales activos del Dino Ferrari en Ímola, trazado que tras la muerte de Il Commendatore en 1988 pasó a llamarse definitivamente Autodromo Enzo e Dino Ferrari y lugar de celebración del Gran Premio de San Marino desde 1981 hasta 2006 (en 1980 acogió el Gran Premio de Italia), a pesar de que la pequeña población de la Emilia-Romaña queda más cerca de Bolonia y Faenza que de la minúscula república transalpina.

A izquierdas, larga, vertiginosa, apenas peraltada y definida por dos vértices, la vieja curva formaba parte indivisible de la rápida y larga sección noroeste del circuito italiano. 

sábado, 14 de enero de 2017

Como mandan los cánones


No me digáis que la imagen de encabezamiento no es reveladora. Nada por aquí, nada por allá, y Bernie ante su criatura: ¡Yo soy el doctor Fronkonstin. Tú eres Maaaanor...!

Con razón escribía el otro día que imaginaba el MR06 para 2017 de la de Dinnington [La burbuja], en plan cinco tablas mal puestas con cuatro ruedas de bicicleta a los lados. Ha transcendido que no hay coche para este año, y que la FIA —el FOM y los equipos, para qué vamos a engañarnos—, ha decidido que se permitirá correr a Manor con un MR05 de 2016, gadgeteado para aguantar las nuevas ruedas Pirelli y ese condemor de 4 o 5 segundos de vertiginosa rapidez extra que nos promete el nuevo reglamento.

Conducción en las competiciones [Paul Frère]


En Spa-Francorchamps, la sección curva entre Stavelot y Blanchimont se llama Courbe Paul Frère desde 2008, solapando el nombre de la primera, en homenaje al autor del libro que paso inmediatamente a reseñar, y no precisamente por haberlo escrito entre otras muchas obras más, sino porque es un piloto belga de competición que condujo para las mejores marcas tanto en Fórmula 1 como en Resistencia y otras disciplinas del motorsport, convirtiéndose posteriormente en uno de los referentes más respetados del mundillo gracias a su extenso trabajo como especialista.

Segundo en el Grand Prix de Bélgica en 1956 sobre un Ferrari D50, tras Peter Collins, y vencedor de la edición de 1960 de las 24 Horas de Le Mans junto a Olivier Gendebien a bordo de un Ferrari 250TR, Frère se retira oficialmente de la competición aunque sigue manteniendo viva su pasión por los automóviles, bien participando en pruebas menores, bien desde su recién estrenada profesión como periodista del motor, o bien ejerciendo la docencia en cursillos para pilotos.

viernes, 13 de enero de 2017

¡Mátame!


A ver, que levante la mano quien no sienta que este periodo entre temporadas está resultando especialmente extraño. En serio: ¿no tenéis la sensación de que en vez de un cambio de normativa estamos viviendo el inicio de un cataclismo...?

Si esto fuese una película de animación, ya sabríamos a estas horas, más o menos, lo que le sucederá a Scrat por no querer renunciar a su bellota. Pero se supone que es el mundo real y no es ni medio normal que se escuche el ruido de un alud como telón de fondo, y la prensa internacional ande señalando para otro lado.