viernes, 29 de mayo de 2015

Ada y Montmeló


Esta es una de esas entradas que no me van a granjear amigos —más bien me va a producir algún que otro quebradero de cabeza—, pero son de las que hay que escribir si quieres mirarte luego al espejo, despojado de esa sensación que te hace sentir miserable porque sabes que sigues matando al niño que llevas dentro.

Todo esto que amamos tanto, en el fondo no es otra cosa que un gigantesco negocio que para colmo, tiene su base en una de las Islas del Canal, en Jersey, uno de los abundantes paraísos fiscales con sede en Europa, que desde que Nicolas Sarkozy dijera aquello de que había que refundar el capitalismo, no se han tocado porque al parecer siguen resultando imprescindibles.

Los puntos de Button


A Jenson se le pasó la pájara que le entró después del Gran Premio de España, en cuanto terminó el de Mónaco.

Así son las pájaras, las españolas, las británicas y las de Induráin: volátiles aunque dañinas. Te pegan cuando menos lo esperas y el bajón consiguiente acaba pasando factura, sobre todo en el Frente Popular de Judea, tan atento él a encontrar razones donde apenas existen, con tal de enturbiar el futuro de Fernando Alonso allá donde vaya.

jueves, 28 de mayo de 2015

El orgasmatrón


Estoy en esa edad puñetera en que uno se torna viscoso y oscuro, o elige tomarse la vida medio a chufla medio en serio. Por suerte, hace tiempo que aposté por este segundo camino y es por ello que duermo a pierna suelta y los números, me siguen pareciendo eso, números, como me parecen promesas las promesas y bastante tonto, no bajarse a tiempo de ese caballo al que se llama «y si».

Por lo general, los números las promesas y los «y si» me confunden, como la noche a Dinio, y lo que me parece aún mejor, confunden incluso a quienes pregonan que entienden de todo esto, lo que me permite ver los toros desde la barrera con una sonrisa amplia iluminando mi barba. Aunque confieso, que lo del «y si» distópico, ucrónico o funambulista a secas, me produce más de un ataque de tos posterior a cada carcajada.

martes, 26 de mayo de 2015

Roberto y la soledad


Manor apenas existe para la Fórmula 1. Es complicado ver sus coches si no fuera porque van de un limpio que a la vez que espanta, llama la atención casi sin querer. Ya le ocurría a Marussia, equipo que ganó una pequeña cuota de share en el Gran Premio de Alemania 2013, porque al pobre Jules se le olvidó echar el freno de mano. Es broma aunque no del todo, porque Manor es Marussia y ser paria no vende en este tinglado; y cuando hay deudas por medio... pues eso: a perro flaco todo son pulgas, y más con Bernie definiendo los encuadres de cámara.

Y el caso es que uno no sabe muy bien qué coño hace Manor sufriendo el ninguneo constante, aunque entiende que en Mónaco, un escaparate que vale mil veces más que cualquiera de la Quinta Avenida neoyorquina, decidiera tirar de Roberto Merhi para conseguir un minuto de gloria que puede acarrear consigo, algún que otro patrocinador.

lunes, 25 de mayo de 2015

El joven Mad Max


A veces, no somos conscientes de cómo nos influyen los astros. Ayer leí el zodiaco como hago todas las mañanas durante el café, de tapadillo, a hurtadillas para que nadie sepa jamás de uno de mi más secretos vicios. Inconsciente, pobre de mí, de que el aviso de que iba a tener una sorpresa por pertenecer a la casa de Leo, se materializaba poco antes de las 16:00 horas en la ciudad de Montecarlo.

Mad Max 2012, era destronado a la entrada de Santa Devota, por un jovencísimo y nuevo Mad Max 2015 que para colmo, es genuinamente Max, no como su antecesor, que siempre ha respondido al nombre de Romain.

Al acecho


La rossa mostró ayer una bonita ración de luces y sombras. En el lado luminoso, un Sebastian Vettel que no cometió un miserable error y acabó terminando segundo en el podio, y en el de las sombras, un Kimi que no me pareció que había entendido en ningún momento, que corría en la ratonera de Mónaco.

Puede ser que el asunto de la renovación esté pasando factura al finlandés, pero no le vi centrado, lo que supuso una enorme pérdida para las aspiraciones de La Scuderia, porque a poco que se hubiese encontrado algo más entonado, a buen seguro, las últimas vueltas al circuito del Principado se podrían haber convertido en un bonito mano a mano entre Brackley y Maranello.

domingo, 24 de mayo de 2015

Había un alemán y un británico...


La carrera de hoy domingo, ha sido de esas que te reconcilia con la Humanidad. Poco después de que Bernie soltara por su boquita que Rosberg y Vettel no son buenos para el deporte, va don Dieter Zetsche y le demuestra que son cojonudos, y con hechos, no con palabras.

«¿Se nos ha caído el Gran Premio de Alemania? Pues es tu culpa, machote, y por favor, no me vengas con milongas de viejo chocho ni me alteres el gallinero, que bastante revuelto lo tengo ya», parece que le ha dicho el mandamás de Daimler al vetusto jefe de la cosa, con esa victoria surrealista del hijo de Keke en Mónaco.