martes, 1 de septiembre de 2015

Será que es negro


Gorliz se va vaciando de foráneos. Hay menos chiquillos por la calle y Eileentxu vuelve a ser la reina de Basotxu. La rutina impone su ritmo y en unos días, esta pequeña población costera volverá a ser lo que el resto del año: un lugar pacífico donde cuando cae la noche, los gatos juegan a sus anchas con la luna. 

Pero aún queda espacio para los chascarrillos de taberna y este mismo mediodía, mientras hacía tiempo para recoger a Amama de la peluquería, dos tipos que vestían impecables de Lacoste y Tommy Hilfiger beach's casual version, trababan conversación a mi lado sobre Lewis Hamilton, en tanto que Carlos me servía un botellín de agua en el Okela...

Condensación y crisis


Dicen que las crisis son buenas, que originan en el ser humano el afloramiento de criterios de supervivencia que permiten a su vez, la necesaria adaptación. La especie mejora con las crisis, la economía también. El catecismo ultraliberal no se anda con tonterías en este aspecto, ni con medias tintas tampoco: quien no lo entiende o no sabe ver el manatial de oportunidades que traen consigo los momentos críticos, es un perdedor de mierda y hasta aquí puedo leer.

En este sentido, resulta chirriante observar que la crisis en la Fórmula 1 supone un problema en la actualidad y llena espacios en los medios de comunicación, blogs y redes sociales, cuando el negocio, en su conjunto, ha sabido responder siempre con torería y valor ante cualquier problema que ha encontrado a su paso. Sobrevivimos, deberíamos aplaudir al ver nuestras ojeras en el espejo. Eso y recuperar la confianza, por supuesto.

lunes, 31 de agosto de 2015

Guerra de religiones


El asfalto de nuestro deporte drena bastante bien. Es de locos o lo parece, pero hace un puñado de días que cayó sobre Bélgica lo que no está escrito y aquí estamos, enfocando Italia con los deberes hechos. De lo de Bottas y sus ruedas bicolores no se acuerda nadie, lo de Vettel y el pesaje obligatorio quedó en que el chiquillo cumplió lo establecido aunque a destiempo, sin que sepamos todavía si se comió un plato de alubias y se metió entre pecho y espalda dos litronas antes de pasar por la báscula...

Os lo tengo dicho, esto es una guerra de religión. Calvinistas a un lado y católicos de toda la vida al otro. Tipos que tienen lo que merecen, y tipos que merecen que se les mire de reojo porque Charlie es británico, y ya sabemos cómo nos contaba la Monty Python el asunto de las diferencias entre unos y otros en El sentido de la vida.

sábado, 29 de agosto de 2015

Sesenta viajes a Ítaca


Es Fernando sobre un Ferrari número 5. Maranello se enfrentaba a Bernie desde que en 2009, don Luca osara plantar cara al viejo. Las ruedas cambiaban de bando en Barcelona de cada año y las mejoras aerodinámicas eran prohibidas de manera preventiva. ¡Ahí, con dos cogieron! El Nano luchó allí, junto a un Felipe que corría para sí mismo y una cúpula directiva que tenía sus miras puestas en no molestar a Ecclestone ni por activa ni criticando a Pirelli. Había un botón del holocausto, pero nadie lo apretó jamás.

Lo tifosi eran entonces gente corriente que amaba a La Scuderia porque a la rossa nunca se la deja sola, como a mi Athletic, pero a Alonso se le ocurrió solicitar una nueva filosofía, quizás vencedora, y don traje de sastre le trajo a Kimi de compañero para que le pusiera las pilas. Y una cosa llevó a otra, y el F14-T salió malo de cojones y Stefano renunciaba y venían a sustituirle Marco y su segadora, y lo que parecía una guerra entre colegas se desveló como una asedio en toda regla.

No angel [Tom Bower]


A pesar del título de esta entrada, tengo la versión en español del libro, obra que siguiendo esa turbia tradición que no hay hijo de madre que entienda más allá de servir de gancho, se vende en nuestro idioma como El hombre que inventó la Fórmula 1, compartiendo subtítulo con la versión inglesa: La historia secreta de Bernie Ecclestone (The secret life of Bernie Ecclestone).

Obviamente me gusta más lo de No angel, aclara mejor sus intenciones y explica más nítidamente de qué va el volumen aunque comprendo que usarlo sonaría a chino a los lectores patrios menos avisados, ya que a lo largo de casi 450 páginas en letra pequeña, Tom Bower nos habla de un Bernie que no dista demasiado del que conocemos o intuimos los aficionados.

viernes, 28 de agosto de 2015

Lento y seguro, amigo conductor


La credulidad es un derecho pero no una obligación, y aquí que estamos a finales de semana, hablando todavía de si Ferrari hizo bien confiando en Pirelli o hizo mal, porque al final se trata de eso: de confiar o no en quien te suministra el material con el que disputas las pruebas. Mientras, eso sí, la milanesa y la FIA siguen investigando qué demontres sucedió en Spa.

Tenía tarde tonta y no sabía si hablar de Pirelli o hablar de Pirelli, y mira por dónde, me he decidido a hacer un doble salto mortal hablando de Pirelli, porque con la tontería del otro día, la FIA está pensando en implementar en Monza eso de la «velocidad máxima recomendada», y en mi infinta ingenuidad, me ha dado por pensar en qué será lo próximo que se le ocurrirá a esta pandilla de hijos de su madre, cuando ni la velocidad máxima recomendada sirva para ocultar que el producto es una porquería que además pone en riesgo a los pilotos.

jueves, 27 de agosto de 2015

Malos y buenos


En uno de los capítulos de mi libro hablo precisamente de lo mucho que me cuesta discriminar, y de ese amor desmedido que siento por los grises y sus infinitos matices.

Admiro, así os lo digo, a toda esa peña que dice que vio correr a Senna y tuvo claro desde ese instante, que el paulista estaba llamado a marcar una página gigantesca en la historia de nuestro deporte. En mi infinita ingenuidad, siempre he sospechado que Ayrton evolucionaba sobre la pista junto a otros pilotos, resultaba complicado acertar a la primera, de ahí me perplejidad y también mi complejo de inferioridad, por qué negarlo. Me arrugo ante este tipo de personalidades que ven malos y buenos, como veía yo indios y vaqueros en las películas del viejo Telefunken de mi casa familiar en Santurce.