miércoles, 25 de mayo de 2016

Dicen que es segura


Las hay peores —a la foto me refiero—. La imagen corresponde a la curva número 8 del circuito de Bakú, donde próximamente se celebrará el Gran Premio de Europa coincidiendo en fin de semana con las 24 Horas de Le Mans. Angosto giro a izquierdas, en pendiente y a ciegas. Le Raidillon invertido y con tamaño de andar por casa. Pináculo de la bizarría de la FIA. Metáfora sobre dónde venimos, adónde vamos y qué carajo hacemos en cuanto a la máxima disciplina del motor se refiere. Dicen que es segura...

También cuentan que Tilke se puso pálido en cuanto posó los suyos a los pies de la torre. Estaba bien sobre plano, donde los arquitectos sueñan sus mejores sueños, pero anda que si con tanta vibración se desprende uno de los sillares, o dos, o se desequilibra y cae uno de los merlones...

martes, 24 de mayo de 2016

Allí y aquí


Los pocos debates sobre Fórmula 1 que hay en redes sociales, no son sino una muestra más de que la realidad nunca es lo que parece y si parpadeas, puedes perdértela, que diría Gonzalo Serrano.

El grueso de las discusiones se ha trasladado a ese nuevo invento del diablo que se hace llamar Comunidades de Telegram, ya que hoy es el día en que si pretendes ser alguien debes participar en al menos tres de estos grupos, y si te tienes en suficiente estima, debes haber fundado uno o estarás totalmente perdido.

lunes, 23 de mayo de 2016

No tengo abuela


La situación en Ferrari no es nada halagüeña. Ahora que se ha puesto de moda dudar de las promesas de Honda o maldecir a Renault por no haber reaccionado antes, cabe recordar que Maranello fue la primera que puso rumbo hacia la arquitectura de la unidad de potencia Mercedes-Benz, la que más tokens ha gastado hasta el momento, la que más cerca decía estar de Mercedes, y sin embargo, la que más desencantos está originando por centímetro cuadrado de pista.

Para cualquier tifoso, la situación actual es mala de narices. Hace un año, cuando todavía valía echarle las culpas a la herencia recibida y soñar con el mañana más y mejor, Arrivabene sacaba pecho ante las cámaras que parecía un brazo de mar, y Vettel ya se había embolsado una carrera (Malasia) sumando 80 puntos en total, mientras que Raikkonen atesoraba 52.

¡Ola-ke-ase?


Creo que he utilizado este mismo título en alguna otra ocasión aunque sinceramente, en este caso no me importa repetirme.

La tontería del carajo vale casi para cualquier cosa. ¿Un pájaro o una abeja se interpone entre el objetivo de tu cámara o móvil y ese paisaje tan bonito que querías inmortalizar...? ¡Ola-ke-ase? ¿Llevas dos calcetines de diferentes padre y madre como complemento indumentario en una boda, comunión o bautizo...? ¡Ola-ke-ase? ¿Te tragas el hueso de una aceituna en pleno selfie...? ¡Ola-ke-ase? ¿En una conversación sobre virtudes teologales tu cuñada te desautoriza por ateo porque no vas a misa...? ¡Ola-ke-ase? ¿Renault trae a Mónaco dos unidades de potencia mejoradas y una se la da a Red Bull para que la estrene ella...? ¡Ola-ke-ase? Y así...

sábado, 21 de mayo de 2016

Daniel


Nos acercamos en rumbo de colisión al Gran Premio de Mónaco y por increíble que parezca, todavía tengo cosas en el tintero que surgieron de la carrera en España. 

No obstante, y por aquello de ir cerrando brechas, me apetece echar el ratito escribiendo esta noche sobre Daniel Ricciardo, porque siempre quiero hablar de él y nunca encuentro hueco, porque el australiano también fue noticia en Barcelona, pero fundamentalmente, porque hoy es sábado noche y salvo los gatos de Gorliz y los seis que tengo en casa, no creo que nadie más me lea. Vamos, que me ahorraré algún disgustillo que otro al menos hasta el lunes.

¿Me deja usted pasar, caballero...?


Por el canto de un duro no bato el récord de desidia formulera. Estamos a sábado y todavía no he analizado en profundidad el fabuloso y portentoso lance de carrera que originó, el domingo pasado, que los dos W07 de Brackley dejaran las puertas abiertas a sus rivales sin siquiera haber rodado media vuelta.

Bien es verdad que me despaché a gusto sobre el asunto en mi descacharrante intervención en El yate de Flavio, pero en términos curriculares no cuenta porque te juntas con Joserra y Jordi y sabes cómo empieza la cosa pero jamás cómo termina. Además, los podcast se los lleva el viento y las palabras escritas quedan para que con el tiempo, las rescate un troll o un agente enemigo, que descontextualizándolas, te acusará de devorar niños crudos.

viernes, 20 de mayo de 2016

El hombre medicina


A falta de un Simbad o un Jacques Cousteau que llevarnos a la boca, nosotros tuvimos a Miguel. Decía esta mañana el periodista Manuel Franco que la infancia se va; que cuando niño, él también quería tener un inmenso bigote, ser valiente y vivir aventuras... Yo habría pagado por tener sus ojos grises, cuando anciano, el navarro miraba el mundo desde la más honda de las sabidurías.

El hombre medicina apretaba contra sí al frágil y sonriente José María González Barea, como si fuese una anaconda. Era un día plomizo en la Casa de Campo. En Currito, Miguel reía.