martes, 23 de septiembre de 2014

Demolition man


Jean-Éric Vergne saca 11 puntos de ventaja a su compañero Daniil Kvyat a la salida del Gran Premio de Singapur. Ambos han terminado cinco carreras en los puntos, los dos conduncen el mismo coche y la pareja ha sufrido diversos incidentes y parecidos problemas derivados de la apuesta en Faenza por Renault. Sin embargo, Vergne es quien no sigue en el equipo el año que viene...

Cuando a Jaime Alguersuari le dieron la patada a finales de 2012, sin tiempo para reaccionar o buscar asiento, supimos por boca del responsable del Programa de Jóvenes Pilotos de Red Bull que Toro Rosso, equipo filial de la escudería de Milton Keynes y propiedad de Dietrich Mateschitz, tenía depositadas las esperanzas de su trabajo en encontrar cuantos más Sebastian Vettel mejor, razón por la cual, el español y su compañero Sébastien Buemi se iban a la cuneta porque obviamente no cumplían las expectativas.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Inception [Monza]


Ahora que suena tanto la palabra verdad en este minúsculo asentamiento rebelde, confieso que he sentido la tentación de referirme al Gran Premio de Italia bajo el paraguas de la película A Few Good Men (Algunos hombres buenos), siquiera por poder preguntar aquello de ¿ordenó usted el código rojo? y escuchar como contestación: ¡Tú no puedes encajar la verdad! Vivimos en un mundo que tiene muros, y esos muros han de estar vigilados por hombres armados...

En todo caso, ya utilicé hace tiempo la famosa escena entre el teniente Kaffee y el coronel Jessep y como no es cuestión de repetirme ni de hacer caso omiso a J-Car, cuando me recordaba hace unas entradas que había mencionado a la bruja Lola y de tal resultó que parecía que la había invocado, he escogido Inception (Origen) para enmarcar el baño en agua helada que sufrimos los tifossi en casa, ya que en el fondo, en Monza también moría un poco más aún nuestra ingenuidad como aficionados.

Singapur tales


Me pongo ante el teclado pensado en ver si consigo redondear la etiqueta correspondiente a las carreras celebradas este año en unos días. Me falta la entrega correspondiente al Gran Premio de Italia y por supuesto la de Singapur (no, este texto no corresponde a su crónica), y aunque en mi descargo debo decir que la semana pasada ha sido de pegolete, que decimos por aquí arriba, pues he hecho kilómetros suficientes como para pensar en no salir de casa en al menos un mes, lo cierto es que entre tanto ir y venir he dispuesto de tiempo suficiente como para poner a rebosar el cajón de asuntos pendientes.

Ayer, por ejemplo, en el ida y vuelta desde mi base de operaciones en la capital del reino, no dejé de dar vueltas a cómo el espectáculo de Fórmula 1 insiste en apoyarse en agentes digamos que externos, en vez de afianzarse en lo que aporta a la afición como actividad competitiva.

¿Quién dijo qué?


Todo no iba a ser malo, ¿no? Lo digo porque a diferencia de años anteriores, en los que a partir del verano veíamos con estupor cómo la mayoría de escuderías cejaban en sus respectivos empeños para la temporada por aquello de concentrar sus esfuerzos en la sesión siguiente, 2014 nos ha traído como buena nueva una batalla en el plano del diseño de los vehículos y las plataformas que los propulsan, que sigue candente en las escuderías de cabeza cuando el año comienza a señalar insistentemente a Abu Dhabi y su doble puntuación.

La razón no es otra que a diferencia del anterior reglamento estrenado en 2009, que recordemos se basaba en una serie de aparentes limitaciones sobre la aerodinámica de los vehículos que sin embargo, dejaba muy poco margen de trabajo sobre los motores pues prácticamente su evolución estaba congelada, en la nueva normativa, el abanico de posibilidades de mejora afecta tanto a los chasis como a las unidades de potencia, razón por la cual, mientras Mercedes AMG sigue arrasando en los circuitos, una cuota importante de sus rivales persevera en aplicar sus recursos quizás no tanto por solventar la papeleta que tienen entre manos, que también, sino por mejorar las perspectivas para 2015, ya que por primera vez en años, el marco regulador en su conjunto facilita que no se dé nada por malgastado o perdido.

Hello, what’s going on here?


La frase que da título a esta entrada no es mía, la pronunció Jackie Stewart tras el Gran Premio de Italia de hace dos semanas al respecto de lo extraño que le resultó que Nico Rosberg cometiera el mismo error en el mismo sitio, por dos veces consecutivas y en el intervalo de tan solo un puñado de vueltas.

Era un error de primerizo que a pesar de la extensa panoplia de explicaciones que se vertieron a continuación para justificar el desliz del hijo de Keke, llamó poderosamente la atención del mismo hombre que en su día, también quería ver a Sebastian sobre un coche más normalito que el que llevaba entre manos en 2012, apuntalando su rechazo a integrar al de Heppenheim entre los grandes con la frase: «solo puedes ser considerado un grande cuando consigues resultados en inferioridad de condiciones.»

sábado, 20 de septiembre de 2014

Por el acto «sexuá»


No tengo nada contra los infelices salvo cuando resultan tan imbéciles como para no comprender que tarde o temprano se les acabará viendo la saya y quizás los pelendengues. Para esto no es cuestión imprescindible ser escocés, Dios me libre de insinuar tal cosa, basta con ser lelo, tener una segunda intención que ocultar y ponerse a danzar como un poseso por aquello de llamar la atención... Inevitablemente se te acaban viendo las partes pudendas, sencillamente porque es ley de vida.

Al caso que nos ocupa le dediqué una entrada en noviembre pasado uca tiene un botón], y con mis santos aquellos ya preludiaba sin saberlo, of course!, lo que nos tenía deparado el destino para este año a los ferraristas: «Pongamos por caso que en 2014 la Ferrari nos sale mortecina, cabizbaja, aclimática, débil o inane… Digamos que por esos azares que tienen las cosas, el año que viene nos sale siniestro (de izquierda) a los tifossi, malhadado, gatillero…»

viernes, 19 de septiembre de 2014

De momento


Mientras extramuros de la Fórmula 1 se desarrolla una tragedia italiana en la cual, los defensores de la llama ferrarista siguen poniendo palos en las ruedas de La Scuderia —por ver si se descalabra del todo, pienso—, el mundo se empecina en seguir rodando a su ritmo, imponiendo sus propias exigencias muy por encima de las nuestras.

Ahí sigue Nico Rosberg, por ejemplo, dominando el Mundial de 2014 con mano de hierro, a pesar de estar ampliamente cuestionado tanto dentro como fuera de su equipo, hasta el punto de que Alain Prost piensa que poco menos han echado al alemán a los pies de los caballos, viendo sumamente raruno que tras los sucesos de Spa, Mercedes AMG no lavara la ropa sucia en casa.