viernes, 31 de octubre de 2014

Galadriel en Austin


El libro que estoy escribiendo avanza razonablemente bien. Escribo muchas palabras al día para destilar las que considero necesarias pasado un tiempo, en un ejercicio en cierto modo balsámico pero por qué no decirlo, también bastante áspero.

En fin, los segundos libres del Gran Premio de los EE.UU. trancurren dentro de lo previsto y mientras espero que la actualidad me brinde algo a lo que agarrarme para echar unas líneas, comparto con vosotros esta tarde otra viñeta de ese primer capítulo que trata de mi supuesto odio a Lewis, que nunca ha sido otra cosa que la cruz de una moneda cuya cara corresponde al Nano, y es que Sebastian Vettel habrá ganado cuatro títulos mundiales consecutivos, pero esta etapa que estamos viviendo en nuestro deporte, me temo que pasará a los anales de la historia como la que definieron los dos mejores pilotos de la actual parrilla: Fernando Alonso y Lewis Hamilton.

jueves, 30 de octubre de 2014

Historias de cronopios y famas


«Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan —no lo saben, lo terrible es que no lo saben—, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.»

FCA, fuck para los amigos, ha segregado Ferrari y yo recalo en Julio Cortázar y en su relojito armado para estallar como mina en océano al paso de un transporte de tropas.

El «tatachín» de la Bernarda


El papelón que interpreta la FIA es de nota. Basta que las cosas se pongan ligeramente caldeadas para que la egregia institución se deshaga como un azucarillo en agua tibia y deje espacio a quien siempre ha sido el director de orquesta, mientras que de paso, el resto del universo corre y corre con los gastos.

Ya sucedió el año pasado, por no ir demasiado lejos, cuando a pesar de las numerosas advertencias [Dos lágrimas de ventaja], la FIA consumó vía razones de seguridad of course!, aquello de que las gomas Pirelli volvieran al estado por el que clamaban Red Bull y Mercedes AMG antes de Canadá, saltándose a la torera lo que dice el reglamento al respecto de que estas cambios tan profundos solo se pueden hacer con el consenso de todos los equipos; a resultas de lo cual, recordemos, a Sebastian se le comenzaba a pitar en Spa-Francorchamps porque el RB9 parecía que iba solo, que iba solo, para qué vamos a negarlo, porque el resto de equipos ya había tirado la toalla quedando ocho pruebas por disputar.

miércoles, 29 de octubre de 2014

¡Dame paciencita, Señor!


Las aguas de nuestro bendito deporte corren turbias como si el poderosito Crom las hubiera orinadito en lo alto de la montaña, en el arroyito donde nacen.

Hoy hemos conocido que Sebastian Vettel renuncia a disputar la calificacioncita del Gran Premio de los USA y porque más de uno se ha extrañado de tan raro comportamientito, los que nos pedían autocrítica el año pasado y el anterior, y el anterior a este, y el otro y tal... han sacado de la chisterita de inmoralidades y pecados, aquello de que nadie se llevó las manos a la cabecita en Mónaco 2010, porque un tal Fernando Alonso tampoco disputó la fase calificatoria, saliendo el domingo siguiente desde el pitleincito.

martes, 28 de octubre de 2014

Roberto en el cumpleaños de Nerón


No sé si hemos caído en la cuenta de que en el próximo Gran Premio de los Estados Unidos, concluida la carrera, puntuará en ella algo más de la mitad de la parrilla, el 55% para ser exactos.

La devaluación de nuestro deporte afecta tanto arriba como abajo y quizás sea buen momento hoy, festividad pagana en que Bernie se hace aún más viejo y cicatero, para recordar que el fenómeno inglés está a punto de alcanzar a conseguir la cuadratura del círculo, ya que mientras los récords siguen siendo dinamitados día sí y día también, cada vez queda menos y menos espacio para que todo este sarao resulte medianamente digerible.

Made in Spain


La caída de Marussia y Caterham, por fechas, ha venido a ser como un regalo adelantado por el cumpleaños de Bernie Ecclestone (el británico cumple hoy 84 fríos febreros), ya que al viejo jamás le gusto la posibilidad de que cuatro advenedizos de caca pudieran poner sus sucias manos sobre su tesoro.

Estuvo bien al principio, cuando pudo metabolizar la idea de Max (Mosley) para conseguir algo de tiempo, pero a partir de que el deslumbrante Brawn GP hiciera de anzuelo y gusana durante 2009 para atraer pasta al negocio, la historia de los equipos pequeños ha sido un constante no parar en cuanto a encontrar piedras en el camino una vez mostraron que con el Cosworth a las espaldas, lo más que servían era como chicanes móviles o de estorbos vestidos de colorines sobre la pista.

¡Trata de arrancarlo por Dios!


Como acompañamiento a estas líneas, la arenga desesperada de Luis Moya a su compañero en el Rally de Inglaterra 1998...

Venga, va, por algún lado hay que comenzar y lo mejor es que os confirme que a pesar del poco eco mediático recibido, un señor mayor, de 57 años concretamente, se ha calzado la audacia de hacer papilla el récord de Felix Baumgartner con aquello del Red Bull Stratos. Así las cosas, Alan Eustace, bajo el pabellón de Paragon Space Development, se desenganchó el otro día del globo que lo elevaba sobrepasada la distancia de 41 kilómetros de altura, para volar en caída libre con dirección al suelo a una velocidad que alcanzó en algún momento del viaje los 1.322 km/h.