viernes, 31 de julio de 2015

Presente continuo


El futuro no existe. He llegado a esta horrorosa sensación a base de ver una y otra vez todos esos anuncios que nos prometen una jubilación que jamás llegará, plena de caras a las que el tiempo ha respetado, jovialidad primaveral y extemporánea, dentaduras inmaculadas, y una felicidad que nada tiene que ver con ese 0,25% de aumento anual asegurado, con el que nuestro amado líder Mariano, trata de embaucar en julio a la masa social que tradicionalmente le asegura el triunfo en las elecciones.

Soy consciente de que incluso hay un spot que se ríe de estas cosas, para vendernos a la postre la misma mandanga aunque haciendo psicología inversa porque del 0,25% no salimos así la banca mejore sus balances la de dios es cristo, o las eléctricas, que están aquí por puro masoquismo, sigan ganando un pastizal que no se corresponde con el enorme riesgo que corren suministrando energía a hogares que no entienden que la cosa es cara y hay que pagarla. Y así y tal, y no mires a sus ojos porque te mienten, confía en los nuestros porque te mienten igual que los otros, pero al menos no nos andamos con medias tintas ni sonrisas profident a la hora de darte el palo...

jueves, 30 de julio de 2015

Extraño ida y vuelta


Oficialmente estoy de vacaciones, pero no me miréis mal, es una simple formalidad.

Lo comento porque andaré como es habitual por aquí, aunque quizás algo más despendolado que de costumbre. Agosto es un mes gozotxu, tranquilote, que si se apura como es debido, da como para quince meses de los otros. Pena que en la Fórmula 1 no le hayan pillado el puntito y como comentaba ayer, nos toquen vacaciones forzosas cuya descripción os ahorro, no sea que me caiga un chorreo por escribir en primera lectura lo que al parecer, ofrece siempre una segunda o incluso, una tercera, a cual más torticera y vil, por supuesto.

miércoles, 29 de julio de 2015

Agosto, la estación maldita


Como afición seguimos insistiendo en aspectos cada vez más bobos en lo nuestro, y disculpadme que abra la entrada de hoy así, a las bravas, sin paños tibios.

A tontas y a bobas, casi nos hemos fundido la primera semana de esas cuatro que sustantivan las vacaciones veraniegas en Fórmula 1, tiñéndolas de ahorro cuando hasta el último mono sabe que estos son días de fiestuqui, familia, grasas saturadas, paella y tortilla de patata en cualquier chiringuito de playa, pero abonado todo ello a precio oro o con tarjeta de crédito, que a la hora de olvidarse de tanta mierda como nos rodea en el día a día, cualquier esfuerzo se da por bien invertido, sobre todo si pensamos en el ya veremos cómo se devuelve en septiembre, o en octubre, o cuando buenamente se pueda, ya me entendéis.

¡Ay, Daniel!


Mira que el año pasado decíamos aquí mismo que se hablaba muy poco de ti. Ricciardo, un desconocido —casi, se sobrentiende—, que sonreía y había tenido la buena suerte de venir de conducir un hierro en Toro Rosso para pilotar otro en Red Bull, sobre el que, claro está, no cabía desperdiciar palabras, líneas o párrafos, porque pa'qué, si el pérfido alonsismo ya le miraba fino porque estaba rematando en pista a Sebastian, el incomprendido, el de la mala fortuna...

Cómo han cambiado las cosas, Daniel. Ganaste tres carreras en 2014 frente a la todopoderosa Mercedes AMG, pero no se te hizo puñetero caso. Ni siquiera por parte de esa afición consolidada y de buen paladar, que siempre sabe más que los que no sabemos, por ejemplo, que Alonso corría para sí mismo en Ferrari —más o menos como Felipe Massa—, y que en el instante en que llevo a cabo esta entrada, todavía reclama ofendida, que apenas se hable de la segunda victoria de Vettel. La de Hungría, sí, ésa.

Oveja muerta


No salimos de un Bernie que nos metemos en otro. Al viejo le molesta la democracia y lo dice abiertamente, aunque en el fondo, siga erre que erre hablando exclusivamente de poder.

Ya sabéis aquello de reunión de pastores, oveja muerta... Pues eso. 

martes, 28 de julio de 2015

Ni puta gracia


Ángel María Villar le dice a Josep Maria Bartomeu que es bueno para el negocio que el Barça haya perdido un partido frente al Real Madrid, y todo normal, lo mismo que si por un casual, el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, juguetea con la idea frente a Florentino Pérez, de que es bueno para la liga que el Madrid, que decimos por aquí arriba, haya perdido ante su eterno rival.

No hay por qué alarmarse. Florentino o Bartomeu, devuelven la broma advirtiendo que no han visto el cheque. Aquí no ha pasado nada y todos nos reímos: ¡ja, ja, ja, ja!

No somos nadie


Ya tenemos nombre y filiación profesional para el hijo de su madre que decidió que la vida de un león vale 50.000 dólares. No es español, como se dijo en un primer momento, aunque tampoco habría extrañado nada: el dinero es una patria en sí mismo, tiene pasaporte propio y sus habitantes van por la vida así, pagando por sacarse una foto, por gozar un instante o por llevarse una cabeza de felino a casa...

El pobre Cecil —el león— ya es historia, pero a don Walter James Palmer, dentista, lo recordaremos brevemente y lo aojaremos pero sin pasarnos. Nada del otro jueves, con mesura occidental, como hicimos con Grecia y Varoufakis hace quien dice nada, que la vida es una hamburguesa con refresco y conviene despachar la hora del almuerzo con rapidez, pues si no, el jefe se mosquea seguro.